SITUACIÓN DEL LAVADO EN COLOMBIA

La lavadora, es el elemento más común en muchos de nuestros hogares, por lo que probablemente nunca hemos pensado en la posibilidad de no tenerla, y tener que lavar a mano como lo hacían nuestros abuelos. Desafortunadamente no estamos lejos de esa realidad, pues el 37% de los hogares Colombianos aún no cuenta con una lavadora.

Según la encuesta Nacional de Calidad de Vida del DANE, en el 2017,  las personas prefieren invertir su dinero en televisores, neveras y luego compra de lavadora tal vez porque, como lo menciona Juan Carlos Zuleta: “...Su frecuencia de utilización es muy baja debido a que en las casas generalmente se lava la ropa una o dos veces por semana; el resto del tiempo, la lavadora está apagada. Si a esto se le suma que el precio promedio de una lavadora está entre $800.000 y $1.000.000, resulta una inversión muy alta para una familia de escasos recursos. Cómo lo podemos evidenciar:

Porcentaje de hogares según bienes y servicios que poseen: 

016-2017 / Total nacional

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https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/condiciones_vida/calidad_vida/Presentacion_ECV_2017.pdf

En el 2015, La Facultad de Economía de la Universidad de los Andes inició un proyecto entregando 100 lavadoras a familias de estratos 0, 1 y 2 en Bogotá, encontrando excelentes resultados, disminuyendo 4 horas semanales aproximadamente de trabajo en el hogar, siendo el impacto social más grande, en qué, comenzaron a dedicar esas horas adicionales. Las madres pasaron de 6 horas en un lavadero a dedicar 4 horas de su tiempo a estudiar con sus hijos, iniciar bachillerato e incluso emprender lavando a otras familias del sector.

Ahora la problemática se encuentra en el acceso de los estratos 0, 1 y 2 a este electrodoméstico que puede cambiar vidas, una solución económica y funcional son las lavanderías compartidas o centros de lavado.

¿Cómo funcionan?

Las constructoras venden en las zonas comunes de los proyectos VIS y VIP un espacio dedicado únicamente para una lavandería comunal, mediante dos opciones:

En el primero, la constructora dota el espacio con equipos industriales con sistema de pago y en el segundo, cede el espacio para que sea administrado por un tercero, evitando que la administración deba incurrir en gastos adicionales como mantenimientos, repuestos y reposición de equipos. Se crean espacios agradables y útiles para los hogares, donde además de lavar puedan leer, estudiar o aprovechar estas dos horas semanales como prefieran, propiciando encuentros de la comunidad en espacios que fomentan la unión y cooperación.

Una lavadora puede transformar la sociedad, y es solo cuestión de que las grandes, pequeñas y medianas empresas, en especial las constructoras de nuestro país se den cuenta de ello, y a través de pequeños pasos decidan ser parte de la transformación para continuar dando oportunidades  a los hogares de bajos recursos y de manera sostenible.

video lavanderías compartidas