DIFERENCIAS ENTRE UNA LAVADORA INDUSTRIAL RIGIDA Y UNA FLOTANTE

Es necesario resaltar que en los equipos de lavandería industrial hay dos tipos, unos de anclaje rígido y de anclaje flexible como se explicará a continuación.

 

Las lavadoras industriales de anclaje rígido son equipos sin amortiguación interna por lo cual deben ir ancladas a una base de hormigón en primeras plantas sin sótano, ya que su fuerza de extracción debe ser transmitida al suelo y de esta forma no lo absorbe el equipo. En caso tal de ser instalada en un hormigón con menos libras de presión a las sugeridas, el chasis del equipo empezará con problemas que serán transmitidos a las demás piezas. Las lavadoras industriales de anclaje rígido que Lavanti maneja son de marca: Ipso (Referencia: IA con capacidad desde 14 kilos hasta 52 kilos) y Unimac (referencia: UW con capacidad desde 20 a 72,6 kilos).

 Es importante tener en cuenta que estos equipos NO se pueden instalar en plantas superiores en edificios. ¿Porqué? Las lavadoras industriales de anclaje rígido transmiten una fuerza de extracción de centrifugado de entre de G100 a G400 dependiendo del equipo y pueden generar fallos en las placas de concreto de la edificación, por ende deben ser instalados equipos flotantes, de los cuales hablaremos a continuación.

 

Las lavadoras industriales de anclaje flexible son equipos de lavandería que cuentan con amortiguación interna por lo cual pueden ser instalados en cualquier planta y poseen una fuerza de extracción más alta, ya que el equipo tiene la capacidad de absorber su acción mecánica. Estas pueden ser instaladas en plantas superiores o en primeras plantas sin ningún inconveniente. Las lavadoras industriales de anclaje rígido que Lavanti maneja son de marca: Ipso (Referencia: IY con capacidad desde 14 kilos hasta 120 kilos) 

Haciendo énfasis en las características de extracción de dichos equipos se obtiene una humedad residual más baja lo que permite secar los linos en menor tiempo, en secadoras con sensor de humedad y reversible, en términos monetarios se logra un ahorro  entre 2 y 3 millones de pesos por equipo al año, ya que dichas prendas requieren menor tiempo de secado, lo que se traduce en tiempo y en recursos, pues este sensor identifica la humedad con la que ingresa la prenda y al momento de finalizar el secado, termina el ciclo. Aspecto que no sucede con equipos sin esta tecnología que generan sobre-secado, los cuales deterioran los linos y usan de mayores recursos.

 

 

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