ABC DEL LAVADO INDUSTRIAL - PARTE 1: PROCESO

En este artículo, pretendemos orientar a los usuarios de equipos de lavado industrial y profesional, en cuáles son los factores más importantes del proceso y qué debemos tener en cuenta para obtener un lavado perfecto.

Antes de entrar a hablar del proceso de lavado, se debe tener en cuenta los 4 factores principales que afectan un ciclo (ver fig. 1/circulo de sinner) y cómo estos han ido cambiando en el tiempo de acuerdo con las necesidades de los clientes, de las cuales hay que resaltar el aspecto ambiental y el económico.

Hoy en día no es posible hablar de un lavado a nivel industrial sin mencionar la sostenibilidad ambiental (ahorro de Agua y Energía; eléctrica y calórica) y el ahorro de costos.

¿Cuál es el objetivo de un proceso de lavado?

  • Remover la suciedad presente en la ropa, principalmente causada por el sudor, la grasa corporal, sales, polvo, entre otras. ¡La suciedad no siempre será visible!
  • Desinfectar las prendas para eliminar virus y bacterias que puedan ser transmitidas a futuros usuarios de las prendas, o inclusive a alimentos, pudiendo afectar la salud.
  • Eliminar las manchas visibles. Es importante tener en cuenta que una prenda puede estar limpia y desinfectada y aún así tener una mancha visible, las cuales son muy desagradables y ningún usuario de la prenda tolerará.
  • Conservación de los colores de las prendas. Que una prenda blanca siga siendo blanca y las prendas de color mantengan su color en el tiempo. De lo contrario la prenda se verá desgastada prematuramente y tendrá que sacarse de servicio antes de terminar su vida útil, generando sobre costos importantes.
  • Prevenir el daño por acción químico-mecánica en el proceso de lavado, esto puede llevar también a que una prenda con poco uso, tenga que ser sacada de circulación debido a un desgaste prematuro ocasionando rotos, descosidos o motas en la ropa.

Fases del Proceso de Lavado

El proceso de lavado cuenta con entre 3 y 7 fases, las cuales entraremos a mirar en detalle.

  1. Prelavado: el objetivo principal es remover la suciedad superficial, generalmente se hace con agua fría y dura menos de 5 minutos con una baja dosificación de químicos.
  2. Lavado: En este paso se trata de eliminar la mayor cantidad de suciedad y manchas fáciles, temperatura entre 30º y 60º, con un tiempo de entre 10 y 20 minutos. En este paso se saponifican las grasas, y se solubiliza la suciedad con agentes químicos activos y alcalinos.
  3. Blanqueamiento: El blanqueamiento es uno de los pasos que más ha cambiado con el tiempo, y por regla general se hace con oxidantes, como el oxigeno activo o inclusive en muchos casos con ozono, y cada vez con menos frecuencia con derivados del cloro, pues estos últimos afectan la estructura de los tejidos y en muchos casos reaccionan negativamente con algunos medicamentos, produciendo manchas indelebles.  Esta fase se suele hacer de forma simultánea con la desinfección de las prendas.
  4. Enjuague: El enjuague tiene como objetivo, remover la mayor cantidad posible de los químicos utilizados en los procesos anteriores, para evitar olores a estos químicos y posibles irritaciones en la piel de los usuarios, así como preparar las prendas para la neutralización y el suavizado.
  5. Neutralización: La idea principal de este paso es devolver a un ph neutro las prendas, pues la detergencia usa la alcalinidad para remover la suciedad y las manchas de las prendas, este paso es supremamente importante para que las fibras vuelvan a estar firmes, y puedan ser secadas y planchadas adecuadamente.
  6. Suavizado: El suavizado es la aplicación de productos siliconados a las telas para que sean agradables al tacto y en muchos casos aplicar aroma. En el caso de las toallas es un proceso que debe estar muy bien controlado, pues mucho suavizante hace que la toalla sea muy suave, pero que no seque bien.
  7. Centrifugado: En este paso, se remueve la mayor cantidad posible de humedad residual de las prendas. Su importancia radica, en que a menor humedad residual será más rápido el proceso de secado y por ende mucho más económico. En muchos casos la ropa plana se podrá planchar directamente sin pasar por las secadoras, lo cual ahorrará tiempo y dinero. Las lavadoras de centrifugado medio van desde los 100G a 200G (G : veces la fuerza de gravedad) y las lavadoras de alto centrifugado llegan hasta los 480G. En el siguiente gráfico se aprecia como la humedad residual se comporta dependiendo de la fuerza de centrifugado y el tipo de textil.

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Se debe tener en cuenta que algunas fases del proceso, como el enjuague, en algunas ocasiones debe repetirse y otras se pueden hacer de manera combinada en una parte del ciclo. En nuestro próximo blog hablaremos acerca de cuáles son los productos químicos más usados en la industria. 

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